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viernes, 1 de julio de 2011

Dirt- Alice In Chains







1992 fue un año mágnifico para toda la corriente que emanaba de Seattle. Tal vez era el cuando tanto la polularidad como la calidad del grunge estaban en su máximo explendor. La generación X estaba más que nunca enchufada con las bandas que salían de esta ciudad y se sentían identificadas con esa actitud, y a pesar de que finalmente el grunge terminaría por comercializarse en mucha parte por sus consumidores, tuvo momentos de gloria. Dirt es uno de esos momentos.

Kurt Cobain y cia habían colocado a Seattle en el panorama mundial con su potente Nevermind, y mientras que otras bandas como Pearl Jam, los Stone Temple Pilots,Soundgarden empezaban a darse a conocer poco a poco ninguna tenía el talento y la técnica que tenía Alice In Chains.

Una gran ventaja que contaba la banda es que este no era su primer álbum, entonces mientras durara la movida que empezaba a originar una pequeña subcultura, podrían tener un sonido más solido tomando como una prueba su gran álbum debut que no fue tan mediatico como este sería en gran parte porque ya se habían ganado un nombre al ser de Seattle.

Entonces, con todos estos ingredientes se empezó a grabar Dirt, donde a pesar de ser de la corriente grunge, el álbum sonaba aún más pesado que las otras bandas, teniendo a Jerry Cantrell como su arquitecto principal, y teniendo a Layne Staley como el corazón de todo esto.

El álbum está cargado de contenido pesimista. Adicciones, prostitución, desamores, guerras, todo en este álbum contado de una manera muy obscura por Jerry pero entonado de una manera aún más deprimente por Layne Staley, porque si algo tenía aquel personaje además de probablemente una de las mejores voces de los 90's era que tenía mucho sentimiento al cantar.

Y, el tema principal de todo esto era por que realmente la banda, principalmente Layne, estaban bien metidos en eso del mundo de las drogas, y aunque todos habían notado que no podrían mantener los excesos por siempre, no todos podrían superarlo, siendo Layne el único que perdería esta batalla que terminaría eventualmente con la banda temporalmente. Pues a pesar de que Jerry era el cerebro de la banda, Layne era el corazón.

A pesar de esto, el álbum es más centralizado a personas que aprecian todas estas características, pues en realidad no se diferencia mucho a otras discos de bandas grunge. Los solos son escasos, los sintetizadores cobran una parte increíble, son contadas las guitarras acústicas y el bajo no cobra mucho protagonismo.

Sin embargo, el álbum tiene algo que te logra atrapar si eres simpatizante del género. Es un placer culposo. A nadie le gusta en su principio, pero hay una sensación que logra que te guste, un pensamiento de necesidad inclusive que te logra plasmar el álbum.

Lamentablemente, como ya mencioné, Alice In Chains jamás volvería a este nivel porque Layne ya no se encontraría bien en los siguientes álbumes, pero esta entrega nos mostró la técnica, nos mostró la calidad y la sinceridad que tenía la banda a la hora de hacer música y a la hora de crear uno de los mejores álbumes de los 90's.






domingo, 19 de junio de 2011

Shadow Of The Moon- Blackmore's Night






Últimamente he estado atrapado por esta belleza del señor Blackmore, el mismo que era el cerebro principal de Deep Purple y puso en los reflectores a Dio, e injustamente se le infravalora en muchos de los casos. Blackmore es un guitarrista completo que a pesar de tener su lado obscuro y su lado épico, conserva un elemento clásico y artístico que lo separan de los demás guitarristas, y lo convierten en un guitarrista poco convencional, lo que queda demostrado en este disco.

Todos conocemos tanto el talento de este músico, como de también por su crecido ego. Siempre ha sido una persona perfeccionista, que le gusta ser autoritario en una banda y ser siempre el motor y centro principal de la banda. Tampoco tuvo jamás una estabilidad no solo en bandas, ni en compañías (esta el ejemplo que nunca tuvo un discipulo), si no también de que nunca estuvo conforme, talvez nunca llegó a hacer lo que a el le gustaba del todo, hasta que llegó a Blackmore's Night.

Blackmore siempre contó con un gran fanatismo hacia todos los elementos medievales, algunos de los cuales los plasmó en sus anteriores proyectos, pero jamás había encontrado a alguien que compartiera esa afición y que fuera digno de crear y componer a su lado tomando en cuenta su alto ego, nadie hasta Candice Night.

Candice Night era apenas una joven de 20 años cuando Blackmore la conoció(teniendo Blackmore 25 años más que ella). Finalmente, después muchas emociones compartidas hubo nupcias y hubo un grupo. Un grupo que crearía música muy alejada al estilo que había desarrollado Blackmore, y aunque Blackmore sabía que a muchos no les gustaría ese cambio, a el realmente no le importaba, el realmente quería ese grupo.

El dúo tecnicamente es muy dotado no solo por Blackmore, si no por la potente, mística, irreconocible y hermosa voz de Candice. Una voz que no siempre se encuentra, una voz con la potencia de un tenor y con la delicadeza de toda una dama. Una voz que te envuelve y no te deja alejarte, una voz limpia que se conjuga a la perfección con la guitarra de Blackmore para darle al dúo una cohesión envidiable y muy fuerte.

Y a pesar de que la prensa sabía que Blackmore quería escaparse de los reflectores y aún sabiendo claramente las ideas de Blackmore y de Candice, esperaban con cierto morbo el álbum para algún escéptico que aún añorara los tiempos de Deep Purple se sintiera vivo, y tal vez sonara no tan folk y más rockero. Peor pronóstico no pudo haber sido, no vieron lo evidente. Blackmore se aleja de todos los paradigmas, empieza a tocar en castillos y se convierte en un hombre de familia, dejando su ego a un lado y empezando a crear música, lo mejor que sabe hacer.

El Shadow Of The Moon concentra todo lo que un amante de la música en general pide: sentimiento en las interpretaciones; silencios no olvidados, pero tampoco abusados; Instrumentación de calidad y coordinada con la idea de la música; una idea general en el concepto de la música que interpretan y sobre todo el interés por crear música más que nada por el amor al arte más bello de todos.

Pasión, magia, momentos memorables con la guitarra que a pesar de ser una sola parecería una orquesta entera. Un álbum con sus momentos instrumentales bien marcados por el ritmo y por la melodía sintonizados en el mismo carril con la voz de Candice. Un álbum que desde el primer momento de escucha sientes que tiene una propuesta de verdad muy interesante. Un álbum fuera de lo común, y ampliamente superior a lo común.

Toda obra tiene que tener un concepto para el que se hizo, y si se tiene uno que es viable, no muy pretencioso, y tampoco conformista y siempre con un poco de creatividad, al menos en la idea el álbum va por un excelente camino, la parte que faltaría sería la instrumental, que ya se dijo es impresionante a pesar de los pocos instrumentos que se usaron.

El álbum cuenta, a pesar de sus pocos instrumentos, con una gran cualidad: La renacentista. Por un momento realmente te teletransporta a otra época y te hace sentir que estás viviendo en esa epoca que intenta marcar la guitarra. Todo eso puede suplantar el sonido de más instrumentos.

Finalmente, el álbum es así, una joya muy limpia y relajante sobre todo que te atrapa y te enciende desde la primera escucha y termina por fragarte de su estilo y hacerte querer más. El álbum quizá para los rockeros más sentidos no les agrade del todo, pero para un amante de la música en general lo ve como lo es: Un álbum hermoso de principio a fin.